lunes, 7 de marzo de 2011

Noche magica. (Las meigas)


Las meigas semi desnudas esperaban impacientes la salida de la luna, aquella noche era la consagración, los sonidos de la noche parecían espectantes, los animales parecían alerta...
Pensativas, se mesclan deseos, anhelos con los sonidos de gaitas y tambores, que harán a las meigas danzar en honor a la Luna.
No hay demonios, no hay maldad como se susurra y se les ha enseñado a los pequeños en las noches como cuentos de espantos.
La luna se perfila ya, y el sonido aumenta, los corazones laten con más rapidez, el momento se acerca, los vestidos de gasa fina se balancearan, como pétalos flotando.
El viento se hace presente también, ningún elemento se quiere perder esta danza, esta mágica escena que se repite de manera ancestral, las nubes se van formando, y la tierra retumba con los sonidos de la musica y el movimiento de los pies impacientes.
La hoguera esta crepitando, las llamas rojas, amarillas, anaranjadas, también danzan, se elevan y descienden, invitan a danzar...
Y allí la luna las llama... y las meigas sonriendo salen a ofrecer su danza, sus cuerpos armoniosos se mueven hasta el centro del claro.
Gaitas y tambores, las meigas semi desnudas balancean sus cuerpos sin despegar sus pies de la tierra, y la energía de la tierra invade sus cuerpos y eleva sus almas...
Necesitan comulgar con los demás elementos, necesitan fuego, agua, aire.
Y están presentes... el aire, el viento que acaricia los cuerpos semi desnudos, que arranca suspiros, y les invita a moverse más y elevar sus brazos tratando de alcanzar a la luna...
Los elementos también se hacen participes, y entre sonrisas y sonrisas las meigas saben que serán recompensadas con conocimientos de la naturaleza y se abrazaran a su diosa la luna, y podrán ayudar a los demás, incluso en silencio, sin que nadie se entere... ese es su destino, ser, sin ser...
Siguen su danza... y la luna parece brillar con más fuerza, algunos animalitos observan embelesadas esos movimientos, sensuales e inocentes a la vez...
Y no se entiende, donde ven la maldad esos que desconocen del tema... tal vez de aquellas que usaron mal el conocimiento aprendido, unas pocas que hacen la diferencia... que dañan todo el esfuerzo de aquellas que buscan el bien para todos.
Solo falta que el agua se haga presente y como convocada magicamente, las nubes cargadas de gotitas se derraman sobre los cuerpos que danzan...
Ellas saltan a través del fuego de la hoguera... Fuego, aire, tierra, agua...
Hasta los lobos con su aullo saludan a la luna... Noche mágica...
Noche, reino de ella, la diosa Luna.
La lluvia fina empapa los cuerpos, y sonrìen, la luna brilla con más fuerza acariciando a sus hijas con sus rayos de plata.
Agua, aire, tierra, fuego... la naturaleza misma y todo en su honor.
Las meigas han ofrecido su danza en honor.
Y la luna derrama sus rayos mientras las ve marcharse, cada una a su lugar, cada una a su labor...
Ha terminado la noche, y la luna se despide mientras ve como se asoma el sol... compañero de los hombres.

martes, 1 de marzo de 2011

Lobo.


En una noche oscura, esperaba, esperaba impaciente a su amada secreta, oculta en su pecho como grabada a fuego que deja su marca a rojo vivo.
Tan presente y lejana, tan infinitamente bella y misteriosa, que no osaba entenderla, ni tan siquiera hablarle, tan solo contemplarla...
Su fuerza radicaba en ese acto, en esa dulzura amarga de amar sin ser correspondido y en su mirada, puñaladas frías que hielan las almas de cobardes mortales.
Lobo feroz y orgulloso de su linaje noble, de raza de valientes, intrépido en su bosque de verdes.
¿Cuántas veces habría recorrido esos lugares tan hermosos?,
no hubo quien las contase.
¿Cuántas veces espero sin alivio de la noche su llegada?,
tampoco se contaron.
Parecía no obstante hoy más tranquilo que nunca y más furioso a la vez.
El tiempo no es eterno, el tiempo no existe, pero pasa, o pasamos o las cosas transcurren sin otra alternativa más que dejarlas suceder.
Las nubes eran densas, eso le molestaba, le hacia temer el peor de los casos, que su presencia hermosa no fuera divisada por sus ojos ansiosos de poder verla y admirarla.
El río cristalino de ligeras aguas hoy fluìan como sin tener prisas, y a su paso dejaban risas de cascabel, invitaban con su canto a el lobo a acercarse a su orilla.
¡ Oh cuanto dolor sentía !, cuan poco le quedaba para gustar la muerte que a toda vida llega, más no era su pena dejar su corta vida, sino no haber pronunciado las palabras, aquellas escondidas...
Ella tardaba, ¿acaso hoy no vendría?.
El corazón se queda inmóvil, el aliento se hace casi imperceptible, como pretendiendo detener a el que sin piedad alguna no para ni un instante y sigue, y sigue... el tiempo.
La oscuridad se abría camino y ganaba la batalla con la luz, también pretendía ganas los ojos del del lobo y hacer que los cerrase para encontrarse con ella, pero en honor a su adjetivo más pronunciado por los hombres, la ferocidad con la que luchaba era enorme.
Una brisa muy suave acunaba su alma que ya casi dormía pero aún antes de que llegue el sueño eterno ha de gozar de una noche con ella, de una última mirada.
Aquella tarde los disparos sonaron como nunca antes lo hicieron. El hombre, otra vez el hombre y su imperdonable orgullo necio con sus actos de crueldad destruye, mata, arrasa por donde sus pies pisan, la cacería comenzó de madrugada, bien temprano, los caballos al galope corrían al ritmo que sus dueños les marcaban, sonidos, perros que ladran, Tiemblan las flores que crecen en los senderos de ese bosque, su bosque.
El nacíó allí, único macho de una camada de cuatro lobeznos,fuerte, valiente, desde bien pequeño aprendió a sobrevivir bajo el cuidado de su madre, y pronto fue de los primeros en unirse a las partidas de caza para buscar alimento en la manada.
Su caza era instinto de supervivencia, la caza del hombre, diversión.
Sus patas volaban como el viento, corría en busca de refugio pero el disparo le alcanzo en un costado y lentamente, aunque ninguno de los hombres lo encontró, ni pudo hallar su rastro, él fue perdiendo su sangre y con ella su vida.
Le quedaba muy poco aliento ya, ¿tal vez, unas horas...?
Quizás no tanto, ¿acaso unos minutos más?...
Y otra vez su enemigo, el tiempo, odioso tiempo al que jamás le ganamos la partida.
Nos vence siempre irremediablemente.
El manto de la noche se rasgó como velo de seda que es atravesado por un fino cuchillo, y deslumbrante, enloquecedoramente hermosa, asoma su palidez y se refleja en las aguas del río su belleza.
¡ Oh luna !
Amada por poetas, por dioses, y mortales.
¿Porque es tan triste tu mirada de luz?
El lobo, abrió sus ojos cuanto pudo luchando poderoso con la muerte,mordiéndole al viento de la noche, aullando nuevamente para ella y gritando por ,a su manera, cuanto la amaba.
Te amo bella luna, son estas por fin mis últimas palabras.
Y tendido sobre el rojizo suelo dejo allí su cuerpo y entregó a su Dios su alma.
Alma que voló tan alto que alcanzó el cielo y pudo besar así a su amada, para luego seguir con su camino, para por fin hallar la paz que tanto ansiaba.
Así sucede siempre.
Para irse en paz dejo brotar de si esas palabras mágicas: te amo... te amo.
Ni bestias, ni mortales debieran de callarlas, por que dejar el mundo sin nunca pronunciarlas, es dejar una vida vacía de esperanzas...
Su vida fue muy breve, más su amor tan intenso que lleno su existencia de luz tibia y clara.
La amó, y eso es lo bello.

viernes, 25 de febrero de 2011

El tiempo...


El tiempo, que transcurre impávido y tranquilo,
sin piedad, sin dejarnos descansar de su marcha
nos parece un tirano impasible, inhumano,
pues no le importan cuánto pueda dejar de ser
por su insondable curso, que nos domina siempre.
Sentimos que las horas son pocas
para tantas tareas que la vida nos impone a diario,
querríamos a veces estirarlo, doblarlo,
adaptar el tamaño de los días, las horas,
detener los relojes, pausar los calendarios...
Pero el tiempo no deja de transcurrir al ritmo que
que le imponen los astros, los relojes y el viento.
Sin embargo, si el tiempo no fuera inexorable
la vida no sería comprensible ni cierta.
Las metas que marcamos a nuestra vida misma,
la ilusión de esperar el día señalado, el encuentro tan anhelado,
el ritmo de la música, la ilusión de nuestra cita,
esperar tu llamada, soñar tu llegada...
No seria posible a no ser por el tiempo...

sábado, 19 de febrero de 2011

Con el tiempo.


Con el tiempo...
Con el tiempo, uno aprende...
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y que una compañia no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos los caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.Así que uno planta su propio jardin y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo entiendes que los verdaderoa amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

( Jorge Luis Borges )

Distancia....


Yo pensaba que la distancia era estar muy lejos

Yo pensaba que la distancia era sentirse lejos

Yo pensaba que la distancia eran muchos años

Yo pensaba que la distancia era mucho camino por recorrer

Yo pensaba, yo pensaba, yo pensaba…

Pero he aprendido que la distancia no existe,

Comprendo ya que estar lejos no es real

Comprendo ya que los años no son distancia

Que el tiempo y el recorrido no es más que el sentir

Que el sentir puede abarcar cualquier longitud

Y que los caminos pueden recorrerse sin dar más que un paso

Un paso que se convierte en el deseo

En la necesidad y la compañía de alguien

Y al final entiendo que la distancia no es más

que simplemente el tiempo entre las dos veces que hablo contigo.


(anónimo)

martes, 15 de febrero de 2011

Oportunidad...


La única oportunidad que una tragedia nos ofrece cuando nos golpea es la de reconstruir nuestra vida.
Hay momentos que se presentan y no podemos evitarlos. Están allí por algún motivo, pero sólo lo comprendemos cuando lo hemos superado.
Una palabra, un gesto puede transformar toda la belleza en un momento de angustia.
Un gesto, una palabra puede transformar toda la angustia en paz...
Somos transmisores de energías positivas o negativas... Está en nuestras manos, gestos, palabras hacer de esté un mundo mejor.
La búsqueda de la felicidad es personal y no un modelo que podamos dar a los demás, mi felicidad está en tus manos... en tus palabras, en tus gestos.
Porque sabes que eres mi tesoro, mi necesidad, porque al entrar en mi vida has revivido a mi corazón.
Gracias Ruben por todo eso que ya sabes, y por aquello que aún no te he dicho.

sábado, 12 de febrero de 2011

El camino y el destino....


Cuando alguien busca su destino, se ve forzado muchas veces a cambiar de rumbo.
Otras, las circunstancias externas son más fuertes y se ve obligado a acobardarse y ceder.
Todo esto forma parte del aprendizaje.
Una cosa es creer que se está en el camino cierto.
Otra es creer que es el único camino.
Jamás podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de sus renuncias.