Hay cosas que te escribo en cartas
para no decirlas,
hay cosas que escribo en canciones
para repetirlas.
Hay cosas que están en mi alma
y quedarán contigo cuando me haya ido,
en todas acabo diciendo cuánto te he querido.
Hay cosas que escribo en la cama,
hay cosas que escribo en el aire,
hay cosas que siento tan mías
que no son de nadie.
Hay cosas que escribo contigo,
y hay cosas que sin ti no valen,
hay cosas y cosas,
que acaban llegando tan tarde.
Hay cosas que se lleva el tiempo,
sabe Dios a dónde,
hay cosas que siguen ancladas
cuando el tiempo corre.
Hay cosas que están en mi alma
y quedarán contigo cuando me haya ido,
en todas acabo sabiendo cuánto me has querido.
Hay cosas que escribo en la cama,
hay cosas que escribo en el aire,
hay cosas que siento tan mías
que no son de nadie.
Hay cosas que escribo contigo,
y hay cosas que sin ti no valen,
hay cosas y cosas,
que acaban llegando tan tarde.
Hay cartas urgentes
que llegan cuando ya no hay nadie.
Canción :Carta Urgente.
lunes, 20 de octubre de 2014
miércoles, 8 de octubre de 2014
lunes, 9 de junio de 2014
lunes, 14 de abril de 2014
Estados de ánimo.
A veces me siento como un águila en el aire...
Unas veces me siento como pobre colina,
y otras como montaña de cumbres repetidas,
unas veces me siento como un acantilado,
y en otras como un cielo, azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas,
y otras veces un árbol con las últimas hojas,
pero...hoy me siento apenas como laguna insomne,
con un embarcadero ya sin embarcaciones,
una laguna verde, inmóvil y paciente,
conforme con sus algas, sus musgos y sus peces.
Sereno en mi confianza, confiando en que una tarde,
te acerques y te mires...
te mires al mirarme.
Mario Benedetti.
Unas veces me siento como pobre colina,
y otras como montaña de cumbres repetidas,
unas veces me siento como un acantilado,
y en otras como un cielo, azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas,
y otras veces un árbol con las últimas hojas,
pero...hoy me siento apenas como laguna insomne,
con un embarcadero ya sin embarcaciones,
una laguna verde, inmóvil y paciente,
conforme con sus algas, sus musgos y sus peces.
Sereno en mi confianza, confiando en que una tarde,
te acerques y te mires...
te mires al mirarme.
Mario Benedetti.
martes, 8 de abril de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Cuando me necesites....
Cuando me necesites,
búscame en el silencio de tu noche,
te miraré a través de las estrellas y desde la luna escucharé tu voz,
iluminaré tu rostro, me reflejaré en tu mirada, y como suave brisa te acariciaré.
Cuando me necesites,
búscame en el murmullo del viento,
escucha sus sonidos, en ellos te hablaré, te susurraré un te amo con las hojas,
que rozan tu cuerpo, y en el suave aroma que despiden, un te extraño te regalaré.
Cuando me necesites,
búscame en el correr del río, entrégame tus miedos, que yo me los llevaré,
te daré a cambio, mi amor tan cristalino, y te bañaré en caricias al rozar tu piel.
Cuando me necesites,
búscame en las montañas, te sembraré el camino de nubes de algodón,
para que sigas mis huellas, y encuentres mi vida para unir nuestros deseos,
y que me hables de tu amor.
Cuando me necesites,
sólo tienes que pensarme, cerrarás tus ojos y a tu lado estaré, me enseñas tu vida,
aprenderé de tus silencios, y en ellos, como siempre, tu amor encontraré.
ya no tienes que llamarme, si estoy aquí a tu lado, donde quiera que vayas,
junto a ti estaré, no digas nada, sólo tienes que sentirme...
en un bosque, en la montaña, en el murmullo del viento y en las caricias que en río yo dejaré.
Cuando me necesites...aquí estaré.
Te extraño...
búscame en el silencio de tu noche,
te miraré a través de las estrellas y desde la luna escucharé tu voz,
iluminaré tu rostro, me reflejaré en tu mirada, y como suave brisa te acariciaré.
Cuando me necesites,
búscame en el murmullo del viento,
escucha sus sonidos, en ellos te hablaré, te susurraré un te amo con las hojas,
que rozan tu cuerpo, y en el suave aroma que despiden, un te extraño te regalaré.
Cuando me necesites,
búscame en el correr del río, entrégame tus miedos, que yo me los llevaré,
te daré a cambio, mi amor tan cristalino, y te bañaré en caricias al rozar tu piel.
Cuando me necesites,
búscame en las montañas, te sembraré el camino de nubes de algodón,
para que sigas mis huellas, y encuentres mi vida para unir nuestros deseos,
y que me hables de tu amor.
Cuando me necesites,
sólo tienes que pensarme, cerrarás tus ojos y a tu lado estaré, me enseñas tu vida,
aprenderé de tus silencios, y en ellos, como siempre, tu amor encontraré.
ya no tienes que llamarme, si estoy aquí a tu lado, donde quiera que vayas,
junto a ti estaré, no digas nada, sólo tienes que sentirme...
en un bosque, en la montaña, en el murmullo del viento y en las caricias que en río yo dejaré.
Cuando me necesites...aquí estaré.
Te extraño...
sábado, 27 de julio de 2013
Como el agua..
Poseer verdadera fuerza es poseer capacidad de ceder, de cambiar de curso, en caso necesario debes ser como el agua.
Existen pocos elementos tan flexibles como ella. Suave y dócil, es tal su fuerza que prevalece por sobre la roca más dura o el acero más fuerte.
El agua gira y modifica su rumbo, fluye alrededor de todo, por encime, por debajo, cambiando libremente de dirección.
No hay nada que el agua no pueda vencer y, a pesar de esto, su esencia es ceder.
El agua tiene el poder implacable de transformar y reestructurar todo lo que encuentra en su camino. Poseemos la capacidad de enfrentar obstáculos inesperados con la corriente consciente y transformar así el peligro, los problemas, y los desafíos en oportunidades y la derrota, en victoria.
Un río no tiene forma está contenido sólo por los limites que él mismo va creando. Somos como el río.
Podemos vencer los limites que nos quieren poner, fluir hacia la felicidad y ceder, ceder en beneficio de quien amamos.
Ceder por amor.
Existen pocos elementos tan flexibles como ella. Suave y dócil, es tal su fuerza que prevalece por sobre la roca más dura o el acero más fuerte.
El agua gira y modifica su rumbo, fluye alrededor de todo, por encime, por debajo, cambiando libremente de dirección.
No hay nada que el agua no pueda vencer y, a pesar de esto, su esencia es ceder.
El agua tiene el poder implacable de transformar y reestructurar todo lo que encuentra en su camino. Poseemos la capacidad de enfrentar obstáculos inesperados con la corriente consciente y transformar así el peligro, los problemas, y los desafíos en oportunidades y la derrota, en victoria.
Un río no tiene forma está contenido sólo por los limites que él mismo va creando. Somos como el río.
Podemos vencer los limites que nos quieren poner, fluir hacia la felicidad y ceder, ceder en beneficio de quien amamos.
Ceder por amor.
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